El valle de Arbúcies
Un paseo por descubrir Arbúcies, en el corazón del Montseny
Resumen del itinerario
La villa de Arbúcies, en la comarca de La Selva, se encuentra en el valle que separa los macizos del Montseny y Les Guilleries. Se encuentra muy cerca de la casa de colonias Can Massaguer, y buena parte de su término municipal se encuentra dentro de los límites del Parque Natural del Montseny.
El exuberante marco natural que rodea la villa no empequeñece la historia y las arraigadas tradiciones que han forjado el talante de sus gentes. Del período medieval cabe destacar el castillo de Montsoriu (siglos X-XVI), considerado uno de los mejores castillos góticos de Cataluña; la iglesia románica de Sant Pere Desplà, con pinturas prerrománicas, y las iglesias de origen románico de Cerdans, Lliors y Joanet.
En el siglo XIX, Arbúcies sufrió el estremecimiento de la Guerra del Francés; cuentan que en el año 1809 las tropas francesas tomaron y saquearon la villa. Uno de los símbolos de Arbúcies es el Árbol de la Libertad, un plátano centenario plantado en la plaza de la Vila con motivo de la revolución de septiembre de 1868.
El itinerario propuesto es un descubrimiento de la villa de Arbúcies, centrando especial interés en la visita al Museo Etnológico La Gabella, donde no podemos perdernos el audiovisual de leyendas del Montseny. Y por otro lado en el itinerario Rusiñol, un paseo naturalístico a lo largo de la riera de Arbúcies donde podemos contemplar las reproducciones de los cuadros pintados durante sus estancias veraniegas en la villa.
Fíjate
- L’Arbre de la Llibertat
- Els porxos de la plaça de la Vila
- La finestra de l’Hostal Nou al carrer Major
- Les cases modernistes del carrer Camprodon
- Museu Etnològic del Montseny «La Gabella»
- Les llegendes del Montseny
- La riera d’Arbúcies i el bosc de ribera
- El gorg Nou
- Les dites de Santiago Rusiñol
- La silueta retallada del cim de Les Agudes
- Les avetoses dels vessants de la vall
- Els còdols gravats al llarg de la riera
Alojamientos cercanos
Descripción larga
Can Massaguer (260 m)
Desde la casa de colonias Can Massaguer, tomamos el coche para hacer los aproximadamente 8 Km que separan la casa de colonias de la villa de Arbúcies. Salimos por la pista forestal de acceso a la casa y bajamos hasta el collado de Orri, donde giramos a la izquierda para tomar la carretera GI-552, que nos llevará hasta la entrada de Arbúcies. A mitad del recorrido dejamos el desvío que conduce al núcleo de Sant Feliu de Buixalleu, con un término municipal muy extenso y al que pertenece Can Massaguer .
10 min. Plaza de la Villa, Arbúcies (315 m)
Una vez en Arbúcies y, ya a pie, podemos contemplar las casas novecentistas y modernistas de la calle Camprodon, al final del paseo de Palacagüina. El simpático nombre del paseo nos recuerda el estrecho hermanamiento de la villa con un pueblo de Nicaragua. Los principales ejemplos de casas modernistas son la antigua Granja Royal, decorada con baldosas diseñadas por el arquitecto Masó, y la antigua casa de Vicenç Bosch, propietario de la empresa de licores Anís del Mono, donde destacan los esgrafiados de la fachada y una ventana esquinera. Recorriendo la calle llegamos, enseguida, a la plaza porticada presidida por el monumental y centenario plátano, el Árbol de la Libertad.
Junto al Ayuntamiento y la iglesia parroquial de Sant Quirze y Santa Julita encontramos el Museo Etnológico del Montseny La Gabella, uno de los centros de documentación del Parque. El museo consta de 15 salas, distribuidas en tres plantas, en las que se pueden aprender interesantes cosas del medio físico, la ocupación humana antigua, las sociedades tradicionales autosuficientes, el ocio tradicional y la industrialización. Durante la visita debemos dedicar media hora a ver el encantador audiovisual de leyendas del Montseny, centrado en las historias que, ante la chimenea, se han ido contando de padres a hijos desde hace tantos años que ya se ha perdido sus orígenes. La sorprendente sopa de leyendas va estrechamente ligada a las misteriosas mujeres de agua, seres mitológicos que han desquiciado la vida en la región.
Salimos de la plaza de la Vila y al final de la calle Francesc Camprodon encontramos un callejón bajo una arcada que nos conduce, después de cruzar por un puente de madera, al inicio del
Parque Municipal de la Riera de Arbúcies.
Es de ahí de donde nace el denominado itinerario Rusiñol que vamos a seguir. Este paseo integra diferentes parques municipales: la Corbadora, el prado Rodó, el bache del Palau, la Glorieta, el paseo del Montseny y el paseo del gorg Nou.
Paseo de la poza Nueva
Con la riera de Arbúcies a mano izquierda, el ruido del agua y rodeados de plátanos, empezamos a disfrutar de la belleza de este lugar, que ya cautivó a Santiago Rusiñol, uno de los claros exponentes del modernismo catalán en cuanto a pintura y literatura. «El frondoso paisaje de Arbúcies, la sombra de las grandes montañas de Arbúcies; esta comunión frondosa que tiene este valle maravilloso, este fondal de Cataluña que parece un gran lecho de nereidas que es un tesoro para soñar», escribe Rusiñol en 1927, en el programa de la Bajo la sombra del bosque de ribera y con mesas y bancos que amenizan el paseo, llegamos a un puente de madera que lleva, a mano izquierda, al parque infantil.
Parque infantil
Reculamos para reanudar nuestro recorrido, que continuando recto nos conduce a la poza Nueva. Empezamos a encontrar citas de Rusiñol que, al menos, nos hacen pensar un poco: «Los que buscan la verdad merecen el castigo de encontrarla», Santiago Rusiñol (1861-1931); Arbúcies 1920-1930.
Esclusa de la poza Nueva
De entre los espacios más emblemáticos de la riera, el gorg Nou es el más concurrido por su belleza y por la profundidad de sus aguas. Sentados bajo un saúco podemos leer un panel que nos explica cómo la poza también fue aprovechada como reanudación para dar energía a la fábrica de pipas de fumar, situada encima, y que anteriormente había sido la fábrica de la leche (edificio actualmente desaparecido). Reencontramos el camino y seguimos avanzando, ahora en subida, hasta llegar a la calle Folgueroles, que debemos cruzar.
Seguimos el recorrido con una valla de madera a mano izquierda.
Fuente del paseo del Montseny
Arreglada a pie de riera es una de entre tantas fuentes ubicadas en lugares tranquilos y salvajes del término municipal de Arbúcies. La riera de Arbúcies se une a La Tordera, a su paso por Hostalric, cerca de la colina de la fortaleza, convirtiéndose en su principal afluente. Tortillas, espinillas y anguilas son algunos de los peces que se pueden encontrar en su curso. Ahora, siguiendo la riera, observamos que predominan los alisos, árboles de corteza oscura y lisa y de hoja escotada, y que la mitología ha asociado desde siempre a los espíritus del agua. Podemos entretenernos unos instantes a buscar entre la hojarasca del suelo las pequeñas y curiosas piñas que hacen los alisos.
El prado Redondo
Atravesamos un puente para ir, a mano izquierda, al prado Rodó, una explanada de plátanos. A mano derecha tenemos el parque de la Glorieta, que merece la pena visitar de regreso. Volvemos a cruzar la riera por un puente de hierro y tomamos el camino de la derecha, que poco a poco despega por encima del nivel del agua. Justo después de otro puente de madera llegamos a una fuente muy abundante, situada a mano
izquierda de la riera.
Puente de la Curvadora
Puente de piedra que nos conduce al parque de la Corbadora, nombre que proviene de la antigua fábrica de ruedas y sillas, y del que hoy en día sólo quedan los escombros. La tornería es el tercer brazo sobre el que se sostenía el proceso de industrialización de Arbúcies, junto con la carrocería y el textil. La Curvadora, que parece ser la fábrica más antigua de Arbúcies, tuvo que cerrar puertas porque un incendio arrasó todo el edificio. Nosotros pasamos junto a la casa del guarda, totalmente invadida por la vegetación. Justo después de cruzar el puente giramos a mano derecha, pasamos por delante del restaurante de la Corbadora y encontramos, junto a un impresionante alcornoque, la fuente que lleva el mismo nombre. Para volver hacia el centro de la villa continuamos avanzando, bajamos por la pista y atravesamos el prado Rodó.
Al poco de andar, nos encontramos con unas escaleras, a mano izquierda, que suben al parque de la Glorieta, de preciosos jardines donde impera la tranquilidad. A partir de este punto sólo es cuestión de deshacer de nuevo el camino hasta el centro de la villa.
De regreso a la casa de colonias Can Massaguer
Antes de volver a Can Massaguer, si disponemos de tiempo y ganas, recomendamos las rutas a pie señalizadas en las iglesias románicas de Santa María de Lliors y de Sant Pere Desplà, así como una no señalizada en Sant Cristòfol de Cerdans. Necesitaremos informarnos de los itinerarios y las posibilidades que éstos ofrecen en el mismo museo de la Gabella, Centro de Documentación y Oficina de Información del Parque Natural del Montseny.
Santa Maria de Lliors tiene su origen en el siglo X, pero la actual construcción es del siglo XVII. Se fundó como iglesia sometida a la de Sant Quirze y Santa Julita de Arbúcies (año 923).
Esta última, totalmente reformada en el siglo XVI, es de estilo gótico tardío de una sola nave y campanario con una esbelta torre sobre el llano de las campanas. Actualmente se conserva, en el Museo Nacional de Arte de Cataluña, un retablo gótico de finales del siglo XV sobre el Calvario de Sant Quirze y Santa Julita.
Sant Pere Desplà es una iglesia románica del siglo XVII con un interesante conjunto pictórico prerrománico de finales del siglo X o principios del siglo XI. Junto con las pinturas de Campdevànol (hoy desaparecidas), las de Sant Quirze de Pedret y las de Terrassa son los únicos restos de pintura de este período conocidos hasta ahora.
San Cristóbal de Cerdans es una iglesia románica de estilo lombardo de finales del siglo XI o principios del XII. Actualmente tiene añadidas dos capillas laterales del siglo XVI y el ábside fue tapado, en el siglo XVIII, al adosarse la casa rectoral.
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Somos Fundesplai
Somos Fundesplai, una entidad sin ánimo de lucro con la misión de educar a los niños, niñas y jóvenes, fortalecer las entidades de ocio y tiempo libre y el Tercer Sector, mejorar el medio ambiente y promover la ciudadanía y la inclusión social, con voluntad transformadora.
El entorno natural de las casas de colonias es ideal para desarrollar nuestra tarea.